Vivan los unicornios
El señor Smith no era uno de gestos espontáneos, y aun así ese año había reservado las vacaciones casi sin pensarlo. En Surrey no paraba de llover y toda la familia necesitaba un poco de sol.
El señor Smith no era uno de gestos espontáneos, y aun así ese año había reservado las vacaciones casi sin pensarlo. En Surrey no paraba de llover y toda la familia necesitaba un poco de sol.